El Milán de Sacchi, un equipo contracultural (II)

Dani Fernández 17 agosto, 2011 2

2. EL MILAN DE SACCHI: CONTEXTO HISTÓRICO Y UN TORTUOSO INICIO

 

 

 

 

 

 

 

“el Milán de Sacchi fue el equipo más próximo a la perfección que yo vi desde el punto de vista colectivo tanto defensivo como ofensivo. Eso es difícil de lograr. Desde entonces hasta ahora no he visto ningún equipo con un funcionamiento igual”

MARCELINO GARCIA TORAL, entrenador del Sevilla CF

Para poder entender el todo que significa el entramado Sacchiano, debemos antes entender en el contexto en que emergió la figura de Arrigo Sacchi. Como nos advierte Edgar Morin: “la inteligibilidad  del sistema debe encontrarse no solamente en el sistema mismo, sino también en su relación con el ambiente, y esa relación no es una simple dependencia, sino que es constitutiva del sistema”. No podemos pues centrarnos en como jugaba ese equipo, sin haber atendido antes a todos los condicionantes que hicieron que las cosas pasasen de esa manera y no de otra. Uno de esos factores que condicionaban, esa la situación que vivía el Milán.

Pero antes de hablar de cómo estaba el club milanista a finales de los 80, quiero destacar un aspecto que para mí es el más importante respecto a la figura de Sacchi. El técnico italiano, como advierte Raúl Caneda, dignificó la figura del entrenador. Hasta entonces se tenía al entrenador como una persona que llegaba al banquillo de un club fruto de su carrera como jugador y sus buenas relaciones. Normalmente, era alguien con poca formación, escasa cultura. Sin método ni conocimientos sobre el juego, su figura se limitaba a alinear a los jugadores.

El Milán que cogió Sacchi no es el equipo demoledor habituado a ganar competiciones que conocemos actualmente. Es importante saber, que el club lombardo sufría una grave crisis de autoestima, los rojinegros habían conocido pocos años antes el pozo de la serie B fruto del escándalo de las quinielas, y vivía a la sombra de la Juve y la Roma, los dos grandes dominadores del Calcio en la década de los 80. Previamente a Sacchi, el sueco Liendhom había dirigido el destino de los milanistas sin excesiva suerte y Berlusconi, un tipo habituado a triunfar en la vida, anisaba llevar a su Milán a las cotas más altas. Para eso se fijó en el que la prensa italiana bautizó como “Don Nadie”.

Y es que, es importante que entendamos, que toda la admiración que levantó Sacchi en Europa no es tal en su país, ya que como afirma Santiago Segurola: “Su celebrado Milan siempre fue observado con recelo en Italia, donde se entendió que aquel equipo llegaba para destruir los principios básicos del calcio. Italia adora el contragolpe, la especulación, el desprecio por los riesgos, la astucia y el gol oportunista (…) Sacchi era el anticristo destinado a acabar con un modelo interiorizado por toda una nación de fanáticos. El entrenador italiano por excelencia era Trappatoni. Sacchi era un intruso extranjerizado. Nunca se hizo más evidente la sospecha que en su etapa como seleccionador”

Italia era el país del catenaccio, del 1-5-3-2, de la marrullería, del tiempo perdido, del miedo, del desprecio al balón, de la organización defensiva por acumulación, de los marcajes al hombre, y en ese contexto cultural emergió la figura de un técnico dispuesto a romper con todo eso.

Sin embargo, la Serie A era considerada la mejor liga de Europa, las principales estrellas poblaban los mejores equipos del país de la bota, y eran habituales en las finales de las competiciones continentales cada temporada.

Aquel equipo legendario surgió entre dudas y terminó triunfal. Los inicios no fueron buenos, y debemos agradecerle eternamente a Berlusconi su paciencia. Los primeros partidos el Milán, se mostraba como un equipo ansioso, los jugadores desconfiaban de Sacchi y sus métodos, y algunos mostraban un cierto recelo público. La eliminación contra el RCD Espanyol de Javier Clemente estuvo a punto de provocar su destitución, cese que la prensa pedía con fuerza día sí, día también. Pero finalizado aquel partido contra los periquitos que significaba la eliminación el Copa de la UEFA, Berlusconi bajó al vestuario, y les dijo a los jugadores, que Sacchi era su hombre, y que quien no estuviese dispuesto a ir por su camino podía marchar.

SUMARIO DEL SERIAL DE SACCHI

2 Comments »

  1. pi 30 octubre, 2011 at 19:57 - Reply

    Fantástico ese Milán de Rijkard, Gullit y, por supuesto, del magistral Van Basten ;)

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