Análisis del partido R.C.D. La Coruña – R.C. Celta de Vigo

Alejandro Couto 14 noviembre, 2011 2

El estadio de Riazor vistió sus mejores galas para disfrutar de un derbi que hacía cinco temporadas que todo el fútbol gallego llevaba esperando. El Deportivo de la Coruña y el Celta de Vigo se volvían a ver las caras para dirimir el enfrentamiento número setenta y cinco en liga. Al final, tras un partido arduo y complicado, el Deportivo se llevó la victoria por la mínima (2-1) ante un Celta que no le perdió la cara al partido en ningún momento. Mencionar que, aunque el protagonismo del encuentro se encontraba en el césped y sus máximos intérpretes lo dejaron todo sobre el terreno de juego, es de ley destacar, incluso por encima del resultado final, el ambiente extraordinario que se vivió a lo largo del partido en un estadio, el de Riazor, atestado de aficionados que dieron el colorido que se merece un encuentro de tal trascendencia, a pesar de celebrarse en una competición, la Segunda División del fútbol español, que castiga la historia de ambos conjuntos.

El gran protagonista del partido fue el público que abarrotó las gradas de Riazor

 Ficha Técnica.

 R.C.D. La Coruña:

Aranzubia; Laure, Colotto, Aythami, Ayoze; Álex Bergantiños, Juan Domínguez; Saúl, (Bruno Gama), Valerón, Salomao, (Pablo Álvarez); Riki, (Lassad).

 R.C. Celta de Vigo:

Yoel; Oier, Roberto Lago, (Bellvís), Jonathan Vila, Català; Borja Oubiña, Álex López; De Lucas, Mario Bermejo (Joao Tomàs), David Rodríguez (Orellana); Iago Aspas.

 Goles:

1-0: Jonatan Vila (p.p.).

1-1: Orellana.

2-1: Lassad.

La dinámica general del primer tiempo vino marcada por un hecho determinante que definió los roles a desarrollar por cada equipo, el gol tempranero (4′) logrado por el Deportivo de La Coruña como consecuencia de una incursión de Saúl por la banda derecha y materializado en propia puerta por el cético Vila.

A partir de este momento, el Deportivo asumió un papel conservador, cediendo terreno y protagonismo ofensivo a su rival e intentando, a través de una presión defensiva en su propio campo, salir al contragolpe auspiciado en la visión de juego de Valerón, su jugador más clarividente, y en la velocidad de ambos jugadores de banda, Saúl y especialmente Salomao.

Destacable en la primera mitad los duelos establecidos entre Oier y Salomao en una banda y Roberto Lago y Saúl en la otra. El primer duelo mencionado fue claramente dominado por el jugador portugués, Salomao, que desbordó con facilidad a su par. El jugador navarro del Celta no supo medir y contrarrestar las acometidas de su rival, siendo sus diagonales sobre la banda izquierda del ataque herculino una constante fuente de peligro. En defecto de Salomao, reseñar su falta de acierto en la acción posterior al regate y desborde de su rival, lo que minimizó las consecuencias del contraataque deportivista. El otro duelo, entre Lago y Saúl, estuvo mucho más nivelado, lo que no supuso mayores consecuencias sobre el marco defendido por Yoel.

Podemos decir que el desarrollo del primer tiempo fue un box to box colectivo en donde las ideas iban desapareciendo a medida que cada equipo se acercaba al área rival.

El juego combinativo del Celta, con una gran movilidad de Bermejo, David Rodríguez y De Lucas y el continuo cambio de posiciones con la participación activa de Aspas, no descompuso en absoluto el entramado defensivo del Deportivo salvo en dos acciones muy peligrosas solventadas con acierto por Aranzubia al final del primer tiempo.

El portero deportivista fue un baluarte durante todo el partido

El juego exento de amplitud del Celta facilitó la acumulación de hombres del Deportivo por el centro del terreno de juego, dado que el equipo vigués renunció a la utilización de las bandas, salvo en las incursiones sorpresivas realizadas de forma esporádica por Roberto Lago. Finalmente, el constante empuje del equipo vigués sobre el área deportivista hizo que estos se atrincherasen en la frontal de su área, haciendo que el desarrollo del contraataque supusiese un enorme esfuerzo debido a las grandes distancias a recorrer en relación con la portería rival. Destacar en este punto la labor de entrega y sacrificio continuo de Laure y la seriedad y rigor defensivo de Colotto y Álex Bergantiños.

Por parte del Celta, la participación activa de sus jugadores más ofensivos, la constante variación de posiciones y la triangulación continua por la frontal del área en busca de un pase en profundidad, posibilitó que en las postrimerías de la primera mitad alcanzasen a disponer de dos acciones de finalización contra Aranzubia que no fueron materializadas.

El tunecino Lassad fue el autor del gol que a la postre dio lavictoria a su equipo

El segundo tiempo se caracterizó por un lucha constante en pos de defender los intereses de cada equipo. El Celta modificó su comportamiento de la primera mitad, abriendo el terreno de juego y posicionando en ambas bandas a De Lucas y David Rodriguez, muy lejos éste de su hábitat natural que acabó pagando con una actuación muy por debajo de su nivel habitual.

 El juego combinativo y abierto del Celta contrastó con un trabajo defensivo intensivo de su rival. El Deportivo aumentó su presión sobre el balón, obligando al Celta a jugar a mayor velocidad y dificultando la circulación del mismo en el medio del terreno de juego. Durante muchos instantes del segundo tiempo, el Celta manifestó serios problemas en su fase de iniciación del ataque, lo que provocó serios avisos por parte de su rival, lo que a la postre le acabó costando muy caro.

El Deportivo, a través del juego de contrastes de Valerón, que supo dar velocidad y pausa en función del momento, supo leer la dificultad del Celta en la fase de iniciación y adelantó su línea de presión. Ello llevó implícito que el Celta dispusiese de más terreno entre la última línea de defensa rival y la portería, aspecto que aprovechó generando ocasiones de gol a través de sus triangulaciones con pases en profundidad sobre el jugador más adelantado.

Una acción de esta índole con un pase en la frontal sobre Orellana, quien supo desarrollar la acción individual correcta desbordando a su rival, propició el gol del empate celeste dándole otro perfil a los instantes finales del partido.

Pero el Deportivo de la Coruña supo aprovechar su suerte y sus armas y en un error garrafal del mismo Orellana en la fase de iniciación del ataque celtiña, minutos después de haber alcanzado el empate, provocó un robo de Laure cerca de la zona de tres cuartos del ataque deportivista que posibilitó a Lassad, a través de una rápida conducción, realizar un potentísimo disparo desde la frontal del área céltica que entró literalmente por la escuadra de la portería de Yoel. Esta acción supuso la puntilla final sobre un Celta que lo dio todo a lo largo del partido para alcanzar algo positivo, pero que no supo definir en los momentos vinculantes del partido.

Por contra, el Deportivo, con un juego más pragmático y conservador, supo imponerse en el resultado siendo resolutivo en los momentos oportunos, aunque su fútbol estuviese alejado de los parámetros que siempre lo han definido y que históricamente lo han caracterizado.

Quedan cuentas pendientes entre ambos conjuntos que se dirimirán en el partido de vuelta

Gracias a esta victoria, el Deportivo alcanza al Celta en la tabla clasificatoria. Ambos equipos mantienen intactas sus posibilidades para la lucha por el ansiado ascenso y, a modo de anécdota, el Deportivo empata a victorias en sus duelos particulares con su eterno rival: 75 enfrentamientos, 28 victorias para cada uno y 19 empates. Balaídos será el escenario en donde su pueda desnivelar nuevamente esta estadística.

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