Llegar a la Serie A y adaptarse a los rígidos entramados defensivos que proponen los técnicos italianos no suele resultar sencillo para los zagueros foráneos. Mucho menos para los jóvenes con poca experiencia a nivel profesional, que rara vez cuentan con la confianza de sus entrenadores. Por ello los más bisoños deben mostrar, desde sus primeras apariciones, una madurez digna de todo un veterano para gozar de continuidad en las alineaciones. Precisamente esa solvencia es la que está evidenciando el joven Matija Nastasic para seguir creciendo en la Fiorentina.
Nastasic es un zaguero zurdo de extraordinaria presencia física que le convierte en prácticamente infranqueable en el juego aéreo, siendo una referencia en las jugadas a balón parado de ambas áreas. Elegante en sus movimientos, está más que capacitado para sacar el balón jugado desde atrás merced a su buen nivel técnico. Fuerte físicamente, sabe usar su cuerpo para proteger la posesión del cuero y nunca elude la confrontación física, ya que suele salir victorioso de ella. Algo falto de velocidad para vigilar su espalda, sufre más frente a delanteros de poca envergadura y veloces, pero sabe salir airoso en carrera larga y lateral gracias a su explosiva zancada.
Eficaz en el tackle, no rehúsa ser encarado, pero prefiere robar el cuero mediante la anticipación. Su rostro aniñado confirma que no lleva muchas temporadas en la élite, pero basta verle en acción unos minutos para darse cuenta de que, a pesar de su edad, se comporta sobre el terreno de juego como un auténtico veterano. Casi siempre concentrado, realiza bien las coberturas de su lateral y es inusual verle fuera de sitio. Aunque es consciente de que su principal función es defender su portería, también intenta aportar en el plano ofensivo, sumándose al ataque para exhibir su potente disparo desde larga distancia y sus precisos testarazos. Además, es un defensor versátil, que puede desenvolverse con solvencia en la posición de lateral izquierdo y está capacitado para ofrecer un buen rendimiento ejerciendo el rol de pivote defensivo gracias a su precisión en el desplazamiento de balón tanto en corto como en largo. Eficiente en el marcaje individual, su rigor táctico le predispone para ordenar a sus compañeros de zaga y trazar la línea del fuera de juego. En definitiva, todo un mariscal de área.
Matija Nastasic nació el 28 de marzo de 1993 en la ciudad serbia de Valjevo. De padre futbolista y madre jugadora de voleibol, pronto forjó una mentalidad madura que combina con el carácter competitivo prácticamente inherente a todos los balcánicos. Así, a los siete años comenzó su andadura futbolística en el Valis pasando, dos años más tarde, a integrar la disciplina del modesto ZSK de Valjevo. Continuó allí hasta que, en 2004, fue captado por los ojeadores del Partizan de Belgrado en un torneo defendiendo los intereses de Serbia Occidental.
Ya en el conjunto de la capital serbia, Nastasic fue escalando peldaños en la cantera del club al mismo tiempo que acaparaba elogios. Sus buenas actuaciones con el equipo blanquinegro le valieron para ser un asiduo en las convocatorias de las categorías inferiores de la selección serbia. Precisamente con la elástica del combinado balcánico sub-17 llamó la atención de los ‘grandes’ del continente europeo. Manchester, Chelsea, Inter, Juventus y Milan mostraron su interés por incorporarle a sus disciplinas, pero sería la Fiorentina quien conseguiría su traspaso después de desembolsar una cifra cercana a los tres millones de euros, una cifra bastante elevada por un defensa aún menor de edad.
La crítica de su país está fascinada con él y no duda en compararle con grandes defensores como Baresi o su compatriota Vidic. Sin embargo, el bisoño zaguero ha demostrado tener la cabeza fría y saber encajar a la perfección tanto las críticas negativas como los elogios. Tras foguearse en el Teleoptik, equipo satélite del Partizan, demostró su valía durante la pasada campaña con el conjunto de Belgrado. En el verano de 2011 se incorporó a la disciplina viola para ponerse a las órdenes de su compatriota Mihajlovic, uno de los jugadores que tomó como referencia durante su infancia. “Mi ídolo es Vidic pero, en cuanto a estilo de juego, Sinisa Mihajlovic es mi héroe”. “He estado siguiendo el fútbol italiano desde hace tiempo y estoy listo para este reto” aseguró el precoz zaguero nada más aterrizar en Florencia.
Pantaleo Corvino, director deportivo de la entidad del Artemio Franchi, fue el brazo ejecutor de la operación pero el entrenador balcánico tuvo una importante influencia en el traspaso, presionando a la directiva para contar entre sus efectivos con el prometedor defensor. No obstante, la inexperiencia de Matija y la exigencia táctica del campeonato italiano impidieron que gozase de oportunidades con asiduidad durante el inicio liguero. Le tocó hacer gala de paciencia y profesionalidad, seguir entrenando duro, aprendiendo poco a poco los automatismos de un nuevo entramado defensivo y aguardando la oportunidad de saltar al campo en un duelo oficial.
La recompensa a su trabajo le llegó en el mes de noviembre. Ya con Delio Rossi en el banquillo, una plaga de lesiones se cebó con la parcela defensiva de la Fiorentina y el joven zaguero, que hasta entonces solamente había disputado treinta minutos al mando de su compatriota, tuvo que sustituir a su compañero Natali en la segunda mitad del encuentro frente al Chievo Verona. Pese a entrar el terreno de juego sin apenas tiempo para calentar dejó muestras de su solvencia como ya había hecho en su debut contra el Bolonia.
Una jornada más tarde iba a tener la oportunidad de estrenarse como titular nada más y nada menos que ante el Milan, cumpliendo uno de sus anhelos tras aterrizar en Italia, marcar a Zlatan Ibrahimovic. La escuadra lombarda dominó claramente el encuentro y encerró al adversario en su campo pero no pudo llevarse los tres puntos a casa. A que los rossoneri no perforasen la portería defendida por Boruc contribuyó enormemente Nastasic, haciendo gala de una solvencia impropia de un chico de su edad.
La presencia de jugadores serbios favoreció su aclimatación a la ciudad toscana. Unos compañeros que también le ayudan con el idioma, especialmente Jovetic que realiza las veces de traductor personal. Poco a poco comienza a afianzarse en el once inicial y ha respondido con creces al reto de ocupar el carril zurdo de la zaga cuando lo ocasión así lo ha requerido. Aún es muy joven y el cuerpo técnico florentino debe cuidar minuciosamente su rendimiento, pero todo apunta a que será un reemplazante de lujo para los veteranos Natali y Kroldrup. En la toscana ya nadie cuestiona la cuantía de su traspaso. Por mentalidad y condiciones está destinado a alcanzar grandes metas.


















