Esta jornada hacemos una excepción y en vez de tratar un partido de la jornada 19 de la liga Española analizamos el derbi italiano disputado el domingo.
Inteligencia, orden y oportunismo vs Desesperación táctico-estadística
Milan 0-1 Inter
En la jornada número 18 de la Lega Calcio, el derby de la madonnina se disponía para ser disputado. En el mítico Giuseppe Meazza el AC Milan y el Internazionale de la ciudad homónima se cruzaron en un partido con mucho para analizar y rescatar, sobre todo desde lo táctico y más que nada de la parte defensiva y de transición defensa-ataque del Inter. Por el lado de Milan se destaca su insistencia en la idea que mantuvo y mantiene Allegri desde el principio, una idea sustentada en un orden relativamente ofensivo con, obviamente, el material correcto para llevarlo a cabo.
El local, los rossoneros, se pararon 4-1-2-1-2 con Abbiati; Abate, Nesta, Thiago Silva, Zambrotta; Van Bommel; Nocerino, Boateng; Emanuelson; Ibrahimovic y Pato. La idea de comienzo fue la subordinación del rival con la tenencia y el buen uso de la pelota en ataque. A pesar de eso, Inter al jugar retrasado no sufrió demasiado con el estilo milanista de querer buscar el hueco con el balón “al piso”, dado que la acumulación de jugadores en poco espacio, digamos, la reducción de espacios por parte de los de Ranieri, dificultó, ensució la buena circulación ofensiva de Milan.
Lo más destacado del equipo fue la intención e insistencia de la idea, que no fue mala y que cayó derrotada por simplemente un error técnico de Abate al salir a cortar a destiempo un pase a Milito.
¿Dónde perdió Milan?
En el mediocampo tuvo poca capacidad defensiva, digamos que fue a buscar los tres puntos y cayó en la trampa (vieja), en esa condición que se les da a veces a los equipos, digo, atacar y ser ofensivo es muy diferente; Milan fue ofensivo pero no atacó, no fue del todo punzante, no cumplió las expectativas que la disposición y formación de jugadores dentro del campo creaban; Boateng, Emanuelson, Nocerino, Pato e Ibrahimovic crearon grandes expectativas de espectáculo ofensivo para el encuentro. Entraron en el exitismo de querer ganar un partido con jugadores de ataque simplemente y sin mantener un orden, una misma línea de juego en el transcurso de todo el partido.
Defensivamente lo importante fue el triángulo defensivo (justamente) que formaron Nesta, Thiago Silva y Van Bommel, siendo este último la pieza fundamental del orden y buen funcionamiento de ese “triángulo” como dije antes. La complementación y acoplamiento a defensa de Boateng y Nocerino no fue suficiente, porque desde el minuto 30 de la primera mitad (aproximadamente) ocuparon posiciones muy elevadas y sin obligaciones defensivas por detrás del mediocampo. Quizás el italiano fue por algo natural y personal, además de por un obvio relevo de posición a Abate, más defensivo.
Por otra parte, los ataques de Milan desembocaron en la mayoría de las veces en Ibrahimovic, esto fue otra cosa en contra que tuvo el equipo, dado que Inter con tres jugadores muy físicos en defensa como lo son Lúcio, Samuel y Maicon (ya explicaré su funcionalidad) logró tomando la marca de este hombre, reprimir una de sus individualidades más importantes (quizás la mas importante). Cabe decir que tácticamente perdió y técnicamente no pudo.
El neroazzurro, comandado por el entrenador Claudio Ranieri, merece un análisis detallado por sus cambios transitorios y sus movimientos tácticos momentáneos que enriquecieron y mejoraron el juego de Inter. De entrada el equipo jugó 4-4-2 con Julio Cesar; Maicon, Lucio, Samuel, Nagatomo; Zanetti, Motta, Cambiasso, Alvarez; Pazzini y Milito. El dibujo no fue firme nunca y más que un dibujo fue un sistema, un conjunto de funcionalidades que fueron desarrolladas a la perfección por jugadores aplicados tácticamente por inteligencia y capacidad técnica.
¿Cuál fue la gran apuesta defensiva de Inter?
Digamos que la gran apuesta defensiva fue casi el sustento base de donde se planteó el partido para los de Ranieri, se puede decir que de ahí construyó todo para ganar el encuentro merecidamente. Para empezar, la inclusión de Maicon en la defensa significó una ayuda por características físicas a los defensores centrales. Su inclusión provocó que Zanetti pudiese ocupar su posición y así el brasileño posicionarse como un defensor central más, propiciando también así la toma de marcas dentro del área, fundamentalmente la (ya comentada) “represión” a Ibrahimovic. Eso sucedía en defensa, pero en ataque, digo, en la transición defensa-ataque, Maicon superaba la línea de Zanetti para jugar como extremo, bien pegado a la línea de banda y el argentino más tirado al medio y retrasado unos metros; Esto sirvió para que al momento del retroceso el Inter, intercambiando posiciones, pudiera ordenarse en una línea de 4 defensores. Por la otra banda, el japonés Nagatomo fue más precavido, teniendo en cuenta que por delante tenía a Álvarez, un jugador netamente dedicado a la utilización de su técnica y del pase como herramienta fundamental de formación de juego y sin tanta capacidad defensiva, digo, el asiático fue mas precavido al momento de atacar, sólo fue en algunas ocasiones perdidas.
En el comienzo del encuentro, Thiago Motta se desprendió más al ataque, o por lo menos fue parte de las jugadas ofensivas, pero desde los 25 de la primera parte quedó totalmente retrasado, jugando como mediocentro y acoplándose en ocasiones con la defensa. Una función parecida cumplió Cambiasso, quien además de defender retrasado y acoplarse en defensa, fue parte constantemente de jugadas de ataque, fue el motor de la mitad del campo.
Otro concepto defensivo fundamental fue la presión en campo contrario constante. Todos los jugadores exceptuando a Lucio, Samuel, Motta y alguno de los defensores laterales, presionaron arriba todos juntos. Esto le jugó en contra en algunas jugadas al Inter que sufrió 2 o 3 contraataques rápidos.
La vía ofensiva elegida como “cotidiana” para este partido fueron las bandas, digamos que “por la vía rápida”, con Zanetti en combinación con Maicon y algún desborde de Álvarez, Inter llegó y fue profundo, con pases y devoluciones rápidas para sacarse de encima al rival desordenó la defensa contraria y ocasionó muchos problemas.
La entrada de Chivu por Álvarez demostró que Inter buscaría defender (si, tácticamente también) el resultado. De manera natural eran 4, pero en retroceso total era 6 los defensores y, por lo general, uno de los centrales ayudaba algo adelantado al mediocampo. Chivu le agregó capacidad aérea defensiva y marcación a jugadores peligrosos.
Lo cierto es que la victoria fue para el Inter merecidamente con gol de Diego Milito luego de un grosero error técnico de Abate. Lo dominó desde lo táctico y reprimió técnicamente a Milan, partido casi perfecto para ellos. 1-0 el derbi milanista.


















