VILLAREAL (3-1) GRANADA CRÓNICA PUNTO DE VISTA GRANADA
EL SUBMARINO EMERGE Y EL GRANADA SE AHOGA
Crónica:
Punto y aparte. Así suena la sentencia de un Granada competitivo a ráfagas y sometido al tesón futbolístico de un equipo superior en cuanto a técnica se refiere. Una imagen que marca de muy lejos al equipo de Abel Resino con el que se viese frente al Málaga en algunos tramos del encuentro, similar al de la segunda parte del Benito Villamarín y atento en varios minutos donde dejó claro que puede y debe. Derrota vital en un partido contraproducente con la temática y el señuelo que marcan a los rojiblancos con su nueva ofrenda futbolística. Caso claro pero muy mejorable. Débil por banda y mejor en el centro del campo donde cayó su gran fuerza y manejo con el balón, casos de relevancia y alternativa.
El Granada salía con su fuelle ofensivo más temible que nunca, un Villareal que haría apogeo claro de su tecnicismo para con el balón y su gran fuelle de influencias entre líneas donde sigue siendo un equipo temible y adelantado. Abel repetía once por tercer partido consecutivo, a excepción del ‘Jefecito’ por Hassan Yebdá. Algo que reforzaría el manejo fértil del balón ante una nulidad voluble por banda, donde sigue sin ser mero hecho del escepticismo más luminoso y destacado de que todo vale. Y efectivamente, no siempre la mejor solución acaba por ser la más previsible, en el centro del campo donde las hegemonías acaban en la casa del más fuerte y poderoso, en este caso de los Valero, Senna y Cani de turno.
Minuto 15 del encuentro y primer tanto amarillo, Marco Ruben aparece al tesón de todos los defensas granadinistas. Lejos de una solución posible y atento a la portería de un Julio César pletórico hasta el tercero. Asentamiento donde Íñigo y Borja volvieron a ejercer de frentes ofensivos ante el descuide de un juego defensivo desojado y apocado ante el más ingenioso. Un primer tiempo donde el juego granadinista crecía y refortalecía ante la impotencia de Borja y Senna en varios tramos del encuentro. La razón: una conexión única y muy ‘Rica’, adquiriendo un plantel táctico más fuerte y difícil para problemática amarilla. Subsanado por la nulidad por banda de un Granada que empieza a urgir a la gran baza del fútbol moderno, osease, el juego abierto y dinámico. Esencial y válido para plantear varios encuentros, gran ejemplo “filipino” en la temporada pasada.
El gran franqueo local, y el fuerte cierre defensivo por dentro, más referido para los jugadores del Granada en la mayoría de minutos jugados, obligó al equipo de Abel Resino a usar más el disparo desde media y larga distancia. Póstume de impotencia y debilidad ofensiva, falto de interiorización y manejo entre líneas donde Ighalo se vería más escaso de colaboración – tanto con Carlos Martins como con Franco Jara – que partidos anteriores. Un fútbol comprometido y arriesgado donde el equipo nazarí optó por eclosionar al centro del campo amarillo y basar su meta en la suerte y fortuna de un equipo domado y encogido. Bien en algunos tramos pero reincidente a la par de la defensa local.
El segundo tiempo dejaba el plantel de un Granada más activo y predispuesto a dar la vuelta a un resultado, hasta el momento, subsanable e indefinido. Papel al que se sumaba Íñigo López para sumar el tanto del empate y seguir logrando goles para registro propio – 3 en total -. Minuto 49, remate de cabeza y nueva oportunidad para franquear en el bando rojiblanco horizontal. Más refuerzo en la media y posicionamiento entre Fran y Mikel Rico para seguir eclipsando al talento creativo de Borja Valero y Cani – que apenas pudo asociarse en la mediapunta con los suyos -. De nuevo, desconocida y ausente la labor de Dani Benítez y del argentino Jara, apenas visibles y connotados de fútbol y producción. Mejor el trabajo de Allan Nyom y del lateral izquierdo, Guilherme Siqueira, que volvió a adueñarse por completo de una banda izquierda suya y firmada.
El equipo de José Molina reflotó desde ambas bandas, interiorizando en su faceta más creativa y postulando su magia al son del más inseguro e inquieto, en este caso de la zaga granadina. Bocanada de genio y estilo para un Borja Valero que encontró, en la llegada de Castellani, a su meta más factible para poder expandirse y encontrar el rumbo. Así se solicitó y el Granada pecó, entre líneas, y de cara a la portería de Julio César. Gran jugada colectiva del Submarino y tanto de un Valero que volvió a deslumbrar a corrientes más meritorias de agrandar su calidad y visión de juego. Tanto que dejaba de nuevo al Granada por detrás en el marcador y parado a espensas de más suerte y cohecho, min 63.
El míster Resino lanzaba en ese momento todo su arsenal ofensivo, en sacrificio de Fran Rico y posteriormente de Guilherme Siqueira. Algo que desorientó el paradigma granadinista y que mermó una banda izquierda que necesitaba del brasileño visto el escaso papel y la paupérrima aportación de Dani Benítez, así sucedió y también condicionó de cara a los últimos minutos del encuentro. Henrique Almeida e Ike Uche serían los elegidos pero sin fortuna ni consecución definitiva. De nuevo una jugada por alto, que entromete Julio César para sellar, con gol en propia puerta, un partido visto para sentencia, min 73. El Granada seguía a lo suyo en un encuentro injusto – en cuanto a resultado -, pero de nuevo y perdón por repetir, muy previsible. Condicionado al juego por dentro y la ausencia de las dos bandas granadinistas. Pape Diakhaté, incorporado al juego tras la lesión de Íñigo López, acabaría expulsado por doble amarilla acusando más si cabe el poco tirón del Granada en los últimos compases del juego.
El Villarreal aprovechó el resultado a favor y el juego con diez del Granada, para ahogar, en una lucha frenética entre el temible Submarino y las guerrillas “filipinas”, las aspiraciones del equipo andaluz. Cuesta arriba y contrapuesto al panorama más inquietante e impotente de un equipo brillante a ráfagas pero muy expuesto desde larga distancia, donde sería fácil dictado por un coloso que empieza a superar sus problemas deportivos en una carrera de progreso continuo e imparable. El equipo nazarí volvió a obviar el hecho factible en el que el fútbol más grande es su enseña cuanto más grande es su táctica y esquema. Dinamismo y versatilidad en un equipo que cerró sus flecos y aspiraciones en un centro del campo digno y meritorio pero insuficiente y revocado. El Granada deberá solucionar esas carencias ante su próximo rival, en el Nuevo Los Cármenes frente a la Real Sociedad.
Ficha técnica:
| VILLARREAL: Diego López; Ángel, Zapata, Marchena, Joan Oriol; Senna, Borja Valero, Camuñas (Hernán Pérez, m. 88), Cani; Nilmar (Castellani, m. 62) y Marco Ruben (Martinuccio, m. 75). GRANADA: Julio César; Nyom, Íñigo López (Diakhaté, m. 55), Borja Gómez, Siqueira (Henrique, m. 69); Fran Rico (Uche, m. 67), Mikel Rico, Jara, Benítez; Martins; Ighalo. |
| Goles: 1-0, m. 15: Marco Ruben; 1-1, m. 49: Íñigo López; 2-1, m. 63: Borja Valero; 3-1, m. 73: Julio César, en propia puerta. |
| Árbitro: Pérez Lasa (comité vasco). Expulsó a Diakhaté por doble amarilla (m. 87). Amonestó a los locales Cani y Marchena; y a los visitantes Ighalo y Jara. |
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Jugadores:
Jugadores |
Notas |
Comentario |
Julio César |
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Correcto y regular durante la mayor parte del encuentro. Erró en el tercer gol del Villarreal. |
Íñigo López |
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Enorme durante gran parte del partido, seguro y sólido. Anotó el gol del empate de cabeza y suma tres en esta liga. |
Borja Gómez |
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Correcto pero más desinflado tras el descanso. |
Nyom |
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Bien en la primera mitad pero algo más desaparecido en el segundo tiempo. |
Siqueira |
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Fuerte en ataque y único banda activo de los suyos. Acabó sustituido. |
Fran Rico |
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Volvía a la titularidad y pasó a ser uno de los currantes por antonomasía del equipo granadino. |
Mikel Rico |
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El mejor del Granada en el partido. Un pulmón insaciable que colaboró en todos los rincones del juego. |
Carlos Martins |
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Desaparecido durante la mayor parte del encuentro. Apenas se encontró ni conectó con Ighalo como venía siendo habitual. |
Dani Benítez |
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Ausente y menos participativo al paso de los minutos del juego. |
Franco Jara |
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Irreconocible respecto a los dos últimos encuentros del Granada. Menos participativo y asociado con el resto de sus compañeros. |
Ighalo |
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Sin gran protagonismo. Apenas pudo encarar la portería rival. Más desaparecido que en los dos últimos encuentros. |
Diakhaté |
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Acabó expulsado el encuentro. Sin gran inclusión al juego ofensivo de los suyos en un momento decisivo del partido. |
Henrique |
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Se implicó bien al ataque pero apenas pudo crear ocasiones de peligro para los suyos. |
Uche |
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Desaparecido y nada revulsivo en los pocos minutos que estuvo sobre el terreno de juego. |

















