Copa Libertadores 2012 – Grupo 8 – Fecha 1
Atlético Nacional 2-0 Universidad de Chile
En lo que fue la primera jornada del Grupo 8 de la Copa Libertadores de América del corriente año, el Atlético Nacional de Medellín, dirigido por Santiago Escobar, debía recibir al último campeón de la Copa Sudamericana, la Universidad de Chile de Jorge Sampaoli.
En la previa era un encuentro que daba mucho de que hablar, sobre todo por el reciente dinamismo futbolístico demostrado por los chilenos tanto en el campeonato de su país como en la Sudamericana. Además es sabido que Atlético
Nacional es un fiel y cotidiano representante del fútbol colombiano, me refiero al estilo clásico del fútbol del país cafetero; Un juego físico y veloz por las bandas con jugadores técnicamente muy dotados en el centro del campo.
El local, Atlético Nacional, paró un 4-4-2 muy móvil, muy cambiante, digo, formó una estructura que en ocasiones se desorganizaba pero que, por la capacidad física de varios de sus jugadores (sobre todo de sus defensores laterales, Valencia y Calle), logró relevar a los hombres que llegaban al ataque y que, por el intento de quiebre rápido de juego de la “U” no tenían chances “cronológicas”, por así decirlo, de retroceder a sus posiciones. Sus once iniciales fueron: Pezzutti; Calle, Tula, Henríquez y Valencia; Córdoba, Valoy, Mosquera y Macnelly Torres; Pabón y Álvarez.
Se vio un equipo que se maneja con muchas funcionalidades individuales que juntas hacen al equipo, quiero decir, fue sistemático el relevo a Macnelly Torres de Valencia y a Valoy o Córdoba de Calle (ocasionalmente también a Mosquera, el mediocampista central). El cuadro fue muy inteligente para moverse, cuando llegaba U de Chile con la pelota por las bandas, hizo superposición de marca (marca 2-1 como se dice), para quitar y salir al ataque aprovechando la velocidad de sus mediocampistas laterales principalmente.
Hubo un concepto, lo describiría mejor como un movimiento que manejó el equipo colombiano a la perfección y que le sirvió para que la Universidad de Chile no tuviera esa circulación frenética, veloz y profunda arriba; La clave para anular
el comienzo de las jugadas del cuadro chileno fue la presión bien arriba que ejercieron Pabón, Álvarez y, dependiendo de donde comenzara la jugada del rival, Macnelly Torres o Córdoba (según en qué banda jugase el otro equipo) y Valoy o Mosquera; Digo, la línea de ataque recibió ayuda del mediocampo para presionar a la defensa y primer línea de mediocampistas de la U de Chile, así, por la distancia tan larga que hubo entre la primer línea de mediocampistas y la línea de mediapuntas de los chilenos, Atlético Nacional anuló la salida y, en varias ocasiones ganó la pelota en campo rival, de cara al arco. Excelente punto defensivo en campo rival. Además, desde un punto de vista ofensivo del Nacional, esta separación de líneas que dispuso Universidad de Chile, le sirvió al “verde” también cuando comenzó con la pelota, porque la velocidad y funcionalidad (luego la describo) de Dorlan Pabón y Macnelly Torres (otro tipo de velocidad, desde lo técnico-mental y no tanto desde lo físico), marcaron diferencias constantemente, sobre todo en el mano a mano, cuando debieron encarar a la defensa, eso le facilitó el trabajo ofensivo a los colombianos.
Algunas individualidades fueron claves en el juego del Nacional, las funciones derivadas a ellos fueron cumplidas a la perfección además; Dorlan Pabón es el primero que cito. El delantero, picante, rápido, con una pegada muy fuerte y un ritmo al que pocos pueden llegar, y al que pocos pueden detener, se movió por todo el frente ofensivo, intercambiando posición (lado) con el otro delantero, Álvarez, quien simplemente cumplió. Cuando el equipo necesitaba de su ayuda en el mediocampo funcionó como circulador defensivo del medio (se paró por delante de la línea y marcó el pase paralelo), para impedir la salida fácil desde debajo de U de Chile; Esto además le permitió arrancar con más campo por recorrer y así dejar en el camino con más facilidad (por potencia física, sin usar la técnica demasiado) a sus rivales. Excelente partido del número 8, quien le puso moño a su actuación anotando un gol.
La funcionalidad de Macnelly Torres fue también algo interesante en el encuentro. Hay que decir que el jugador comenzó parado como mediocampista por la izquierda, con el correr de los minutos, y dependiendo la situación del juego fue subiendo metros hasta quedar de extremo, para que luego su equipo, cuando atacaba, cambiara de esquema, 4-3-1-2; Esto sucedió porque al defender él se juntaba al centro y, luego de la recuperación, el punto de pase más técnico era él, así en ataque él era el “enganche” o mediocampista más ofensivo. Muy buen partido suyo.
La Universidad de Chile por su parte fue fiel a su estilo aunque, a pesar de eso, no pudo lograr ni el resultado ni el rendimiento desde lo netamente táctico y “de juego”, tuvo errores básicos que le permitieron al Nacional de Medellín ser más que ellos.
Jorge Sampaoli, con menos armas ofensivas que en el semestre pasado, luego del retiro de Rivarola y la venta al Napoli de Eduardo Vargas, intentó jugar el fútbol dinámico, de ataque, atrevido, con una circulación ofensiva coordinada y peligrosa, esta vez no lo logró, eso está claro.
La formación de comienzo fue 3-5-2, pero distribuido como 3-2-3-2 con Herrera; González, Acevedo y Rojas; Mena y Aránguiz; Díaz, Morales y Lorenzetti; Castro y Junior Fernández. Esa “distribución” de la que hablo no le fue conveniente al equipo chileno porque la primer línea de 2 y la segunda línea de 3 estaban muy distanciadas, esa distancia fue la que obligó a jugar pelotas largas, perder el balón en campo propio (por la presión del Nacional) o cargarse con el deber de transportar la pelota varios metros. Esto empeoró la circulación ofensiva. Igualmente hay que destacar algo de este equipo, manejó un concepto a la perfección, y con eso pudo lograr llegar algunas veces al arco rival; Siempre que robó el balón en su campo con mucha gente “encima de la pelota”, con mucha marca, buscó el espacio libre, digo, el concepto de “liberar la zona” lo manejó perfectamente, pero claro, luego de liberar la zona se necesitan compañeros para continuar la jugada, ahí falló, no tuvo ese acompañamiento, la circulación ofensiva veloz característica del equipo fue cortada por Calle y Valencia por las bandas, y frenada por la acumulación de jugadores en el centro del campo de Nacional, la defensa rival fue perfecta. Otro concepto natural de este equipo, pero que en este partido fue contraproducente fue la toma de marcas fijas en el “off” de la jugada; Al atacar se dejan jugadores rivales en el camino, esos jugadores por lo general son próximos atacantes cuando nuestro equipo pierde el balón, esos “próximos atacantes” fueron tomados bien de cerca por los defensores del cuadro chileno, pero la velocidad y la técnica de los
colombianos fueron más, los movimientos de desmarque de los de Nacional pudieron con una defensa que, si bien en líneas generales fue organizada, perdió mucho en lo físico (explosión en velocidad principalmente).
Universidad de Chile cometió además otro error defensivo, la presión con una línea de 4 mediocampistas por delante de la defensa de 3 y 1 mediocentro; Esto, a pesar de que en pocas (muy pocas) oportunidades fue clave para robar el balón en el campo del otro, en la mayoría de las veces fue importante para que el rival encontrase espacios en ¾ de campo, aprovechando (no me canso de repetirlo) la velocidad de sus jugadores; Fue otro concepto común de la U que le sirvió al Atlético Nacional de Medellín para hacerse del encuentro.
El jugador más dinámico de la U fue Junior Fernández, jóven, veloz y muy técnico, comenzó como delantero central pero debió tirarse a un costado para intentar vencer a Calle y darle paso ofensivo a Pedro Morales y Lorenzetti; Sin duda fue lo más peligroso de los chilenos. Igualmente el defensor lateral Calle le ganó el mano a mano, terminando con una gran actuación el colombiano de Nacional.
Conclusión –
Pareció que Atlético Nacional sabía de memoria cómo jugaba la U, anuló la salida coordinada con toque por el piso y lo obligó a dividir el balón en mitad de cancha donde los colombianos tienen gran fortaleza física (Valoy-Mosquera). Las individualidades ofensivas fueron potenciadas por la unión y coordinación defensiva del equipo colombiano, que encontró, en los metros de que distanciaban la defensa del mediocampo de la U, el campo a correr para llegar a puerta con facilidad.
Se puede decir que Nacional jugó muy bien, pero la Universidad de Chile le facilitó las cosas con errores que no son propios de un equipo campeón de Sudamérica recientemente. Esto no le quita la plaqueta de candidato al título a los chilenos, pero sí se la agrega a los de Nacional, un muy buen equipo.

















